miércoles, 9 de enero de 2008

Un buen propósito

Un buen propósito.

En cada final de año, las personas inician a pensar sus propósitos que realizarán en el próximo año, teniendo en cuenta lo que se hizo y no se hizo durante el año que está terminando. Normalmente la lista es larga con muchísimos propósitos a realizar hacer una dieta, trabajar mucho, conseguir un buen trabajo, comprar un carro, adquirir una casa, irse de vacaciones, conseguir el éxito, tener salud, dinero y amor, etc. Pero en el fondo, casi todas terminan siendo peticiones materiales.

Suele suceder que cuando la lista tiene escritas muchas cosas a realizar, termina el año sin haber cumplido ninguna. Sin embargo, cuando la lista es pequeña y muy específica en cosas concretas, se pueden trabajar más fácilmente.

No digo que no hay que hacer una lista, al contrario, hay que hacerla, pero teniendo en cuenta las prioridades, las necesidades primarias de la vida, lo que hace falta más trabajar y así podremos planear cosas concretas y no aquellas que están en el aire. Junto a esta propuesta, también está en no sólo pensar en propósitos materiales o aquellos que me benefician a mi.

Existen propósitos también espirituales, como pueden ser: proponerme a perdona aquellos que me han ofendido; dar más cariño y afecto a la gente que está más cerca de mi; hacer más obras de ayuda y servicio a los demás; etc., Por eso el buen propósito no es sólo aquel que me beneficia a uno, sino que también ayuda a los demás. Tendremos que trabajar mucho el egoísmo, de pensar solamente en uno mismo, ahora hay que abrir nuestros horizontes para las demás personas, sobre todo aquellas que están más cerca de nosotros.

Que nuestra lista de este año, sea un propósito a trabajar verdaderamente para crecer más humanamente

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