Adviento
Adviento palabra latina: Adventus que significa venida. Para muchos esta palabra suena extraña y para los que profesamos la fe católica nos puede decir mucho. Es el primer período del calendario litúrgico que antecede a la navidad. La Igelsia ha colocado esta fiesta como un momento de preparación para recibir el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Además este momento de preparación tiene la intención de que cada hombre pueda entrar en sí mismo para una autoreflexión que lo conduzca a una conversión y cambio en su vida, con la intención de preparar su porpio camino a la llegada de la navidad.
Muchas veces esta preparación la realizamos de una manera material, es decir, nos preparamos para comprar los regalos que vamos a dar en esas fechas, realizar las compras necesarias para la comida o la cena, colocamos el árbol de navidad junto con el nacimiento, nos compramos ropa nueva para estrenarla ese día, buscamos cambiar el órden de la casa, etc; siempre resulta ser una preparación de este tipo. Pero la verdadera intención del adviento va más allá de lo material, porque en esencia es la parte espiritual la que interesa en este tiempo.
Creo que es un momento propicio para todos entrar a una reflexión personal de ¿cómo hemos vivido hasta estos momentos?, ¿cómo lo he hecho para vivirla? ¿Qué tengo que cambiar? ¿Hacia dónde tengo que dirigir mis actos?. Además, junto con esto podremos buscar un momento adecuado para reflexionar con nuestra familia la relación interna. Ya que el adviento hará mucha referencia sobre la Sagrada Familia, modelo para toda familia.
Hoy parte de los problemas que más aquejan al mundo es el aspecto familiar, las relaciones internas, la figura del padre o de la madre, el contacto con los hijos, la desintegración familiar, la violencia familiar, etc; son temas que tienen que ver con la familia. La invitación de este próximo adviento será no preparar la venida de Cristo desde una manera material, sino desde dentro de casa, en la familia.
Adviento palabra latina: Adventus que significa venida. Para muchos esta palabra suena extraña y para los que profesamos la fe católica nos puede decir mucho. Es el primer período del calendario litúrgico que antecede a la navidad. La Igelsia ha colocado esta fiesta como un momento de preparación para recibir el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Además este momento de preparación tiene la intención de que cada hombre pueda entrar en sí mismo para una autoreflexión que lo conduzca a una conversión y cambio en su vida, con la intención de preparar su porpio camino a la llegada de la navidad.
Muchas veces esta preparación la realizamos de una manera material, es decir, nos preparamos para comprar los regalos que vamos a dar en esas fechas, realizar las compras necesarias para la comida o la cena, colocamos el árbol de navidad junto con el nacimiento, nos compramos ropa nueva para estrenarla ese día, buscamos cambiar el órden de la casa, etc; siempre resulta ser una preparación de este tipo. Pero la verdadera intención del adviento va más allá de lo material, porque en esencia es la parte espiritual la que interesa en este tiempo.
Creo que es un momento propicio para todos entrar a una reflexión personal de ¿cómo hemos vivido hasta estos momentos?, ¿cómo lo he hecho para vivirla? ¿Qué tengo que cambiar? ¿Hacia dónde tengo que dirigir mis actos?. Además, junto con esto podremos buscar un momento adecuado para reflexionar con nuestra familia la relación interna. Ya que el adviento hará mucha referencia sobre la Sagrada Familia, modelo para toda familia.
Hoy parte de los problemas que más aquejan al mundo es el aspecto familiar, las relaciones internas, la figura del padre o de la madre, el contacto con los hijos, la desintegración familiar, la violencia familiar, etc; son temas que tienen que ver con la familia. La invitación de este próximo adviento será no preparar la venida de Cristo desde una manera material, sino desde dentro de casa, en la familia.
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